Cádiz

Vista de la ciudad de cadiz Una exposición de luces.

 Atlántico y Mediterráneo. Cuna de la libertad. Riqueza patrimonial. Y mucho más. En Cádiz se erige una de las costas más ricas de Europa, con playas extensas y urbanas que conviven con otras totalmente vírgenes de arena fina y dorada, que posibilitan que se conviertan en escenarios de afluencia internacional, como las carreras de caballo de Sanlúcar o las playas de Tarifa, en busca de su viento.

La provincia de Cádiz es una privilegiada. Disfruta de 300 días de sol al año. 3000 horas de baño solar y 260 kilómetros de costa natural en la que se adentran dos aguas, las del Mediterráneo y el Atlántico. Una combinación que posibilita las más variopintas escenas de las distintas etapas del sol desde que sale hasta que se pone. Muchas horas para disfrutar a pleno sol de los rincones gaditanos, donde la naturaleza y la historia se funden para dar lugar a etapas que parecen parar el tiempo. Pero además, la Costa de la Luz está llena de vida.

Los amaneceres y las puestas de sol siguen estando entre los momentos mágicos y preferidos de los gaditanos y de los visitantes, y en la costa de la Tacita de Plata cada rincón por el que cae el sol tiene una historia que hace esta vivencia aún mucho más atractiva. En la capital uno de los sitios emblemáticos para vivir el ocaso del día es el castillo de Santa Catalina, donde todos los miércoles de julio y agosto se adereza este momento con un poco de flamenco, poesía o danza. Y desde allí, se puede continuar el agradable paseo por la mítica playa de La Caleta y el barrio de La Viña, o adentrarse en la playa de Cortadura.

El retiro del balón de fuego para dar paseo a la luna se hace aún más especial en Chiclana, municipio con la mayor oferta hotelera de la provincia, donde a bordo de la “Pepa Cádiz” es posible observar el ocaso frente al castillo de Sancti Petri, fortaleza del siglo XVIII que resguardaba del ataque de piratas y qué sufrió los efectos de la Guerra de la Independencia. Declarada Bien de Interés Cultural, el sol se torna rojo antes de caer sobre la silueta del islote, que en la antigüedad acogía el templo de Hércules Gaditano y sobre la que se despiertan numerosas leyendas históricas.

Un paseo por las salinas requiere igualmente de una apertura de los cincos sentidos, pues los colores que aportan las salinas, los muros de fango y el agua de los esteros se conjugan a la perfección con el potente olor a mar que se percibe nada más aproximarse.

En los faros, la soledad se entremezcla con esa sensación de libertad de apertura a lo infinito. Los eternos observadores de todo lo que acontece a su alrededor. En Cádiz, desde Sanlúcar de Barrameda hasta San Roque pasando por Chipiona, Rota, Cádiz, Roche,Tarifa o la Bahía de Gibraltar, se puede experimentar tanto en faros todavía en servicio como otros que viven de su historia. Como el Faro de Camarinal, en Zahara de los Atunes, concretamente en el Cabo de Gracia, donde se levanta una torre almenara del siglo XVI. Y otro con gran carga histórica, testigo de la Batalla de Trafalgar de 1805, es precisamente el Faro del Cabo Trafalgar, en el término de Barbate y cercano a los Caños de Meca, que se levanta acompañado de yacimientos arqueológicos.

Junto a unas aguas muy parecidas para los pescadores y submarinistas, aunque se debe tener precaución al ser una playa salvaje. Y así se puede ir desde una punta a otra, atravesando los faros de Chipiona, Rota, Cádiz, Roche, Tarifa, Punta Carnero o Punta Carbonera.

La diversidad de la costa gaditana favorece que haya un rincón para todos los gustos. Desde aquellos que prefieren las playas familiares que bañan la ciudad, como La Victoria en Cádiz, La Barrosa en Chiclana o Valdelagrana en El Puerto de Santa María, a otras más vírgenes apartadas del mundanal ruido,como la de Levante en El Puerto, Zahara de los Atunes, Punta Candor en Rota, Bolonia en Tarifa, El Palmar en Vejer, Camposto en San Fernando o Los Caños de Meca, La Hierbabuena y Zahora en Barbate.

En los últimos años, el municipio de Conil ha experimentado un notable aumento del turismo, atraído por las extensas playas donde se puede disfrutar tanto de largos arenales, con sus chiringuitos a pie de playa, como la de Castilnovo, Bateles, La Fontanilla, El Roqueo, Fuente del Gallo de Roche o la Torre del Puerco. O bien desconectar en calas solitarias propicias para el nudismo, como las calas de Roche, que junto a Cala Camacho o Cala del Aceite, son el escondite para refugiarse los días en los que el Levante se convierte en un incordio. Ello, sin olvidar el ambiente que se vive por las noches entre sus callejuelas con paredes encaladas y en las que se citan artistas y artesanos para mostrar lo mejor de su talento.

Muy cerquita se abre hueco la playa de El Palmar, apreciada por ser totalmente virgen, que se aleja de cualquier urbanización y donde ya se respira ese aire bohemio y hippie que mantienen en común las playas de Zahara de los Atunes, Tarifa o Bolonia. Esta última, además de estar considerada una de las playas más bonitas de Europa, situándose en el Parque Natural del Estrecho, tiene una gran riqueza patrimonial, pues junto a ella se encuentra el Conjunto Arqueológico de la Ciudad Romana de “Vaelo Claudia” del siglo II a.C.

Las carreras de caballos en sanlucar

El encanto de Sanlúcar de Barrameda se conoce internacionalmente, además de por sus gambas, gracias a sus tradicionales carreras de caballos. Los pura sangre se miden en arena mojada una vez que le agua se retira cumpliendo el ciclo de mares entre las playas de Bajo de Guía y Las Piletas. Esta competición en este hipódromo natura, con el perfil del Parque Nacional de Doñana en el horizonte, está declarada de Interés Turístico Internacional. De hecho, son unas 30.000 personas las que se acercan a contemplar este espectáculo.

Si lo que se quiere es pasar un verano que vaya más allá de estar sentado admirando el paisaje, puede optar por realizar una ruta turística de estreno en la Bahía de Cádiz y que tiene las algas como protagonistas, de la mano de Compuertas Parque Natural. La experiencia incluye su recogida de los esteros, visita la empresa de exportación (Suralgae) donde se limpian de forma artesanal, degustación gastronómica en Casa Miguel y alga-terapia, mediante la que se demuestra los beneficios de las algas para la piel.

Y en cuestión deportiva, de los caballos de Sanlúcar nos vamos a Tarifa, donde el viento no sólo no molesta, sino que ha convertido en un valor añadido. De hecho, es imposible hablar de la Playa de Valdevaqueros sin vincularla con el windsurf y el kitesurf. Si quiere iniciarse, hay numerosas escuelas donde poder hacerlo.