Barbate

Imagen del faro de Barbate

Al fondo, una línea de tierra, peleando con la bruma, vemos África. Desde aquí comprendes bien cuánto separa ese pequeño trecho de océano. Porque más allá de las aguas se ve la arena del Carmen como un sueño. Desde aquí se divisa el Atlas para huir de la rutina. Aprovechando las corrientes en busca de su querencia, el mar se ruboriza con la sangre del atún porque Barbate es del mar, el único lugar del que jamás se avergonzará. Se mantiene erguido, enfrentado al poder del ladrillo, entre la pérdida de identidad de la Breña. Vive de la sangre derramada en la almadraba,un arte hecho tradición viva. Frente al gran crecimiento  turístico de sus pedanías, Zahara de los Atunes o Los Caños de Meca, el pueblo ha decidido conservarse en la salazón de sus tradiciones. En las pequeñas tabernas en las que se encebolla el atún, degustar Mojama y hueva de maruca, Banderillas y joyas del ijar. La ventresca y el mormo. El marrajo y el lobito. El garum de Baelo Claudia, entrada de los fenicios, mantiene intacto el sabor de este pequeño pueblo que se contrapesa en sus esencias con Vejer. Uno abajo y el otro arriba. Entre ambos, la frontera de la montaña gaditana. Barbate sobrevive al pie del pueblo blanco de la atalaya sin más sonrojo que el del agua de los atunes. Le lleva al Campero, sin duda su mejor restaurante - quizás también el mejor de todo el Estrecho -, el manjar que nunca llegará a Japón en uno de esos navíos que se llevan la ventresca selecta. Sólo la selecta. Lo mejor se queda siempre en las dunas de la playa, entre el río y el muelle. Junto a la lonja, el Rajamanta, un humilde chiringuito, arrampla con lo mejor de los barquitos para devolvérselo frito a los pescadores. En contienda con el Nani, el Torres, el Polar y hasta el Rufo. Sin ruido de yates, pero con jaleo de coches empecinados por los callejones de los hostales morunos. Entre anclas tatuadas en el brazo y cuerpo ennegrecidos en alta mar, no en la orilla.

Después está todo lo demás. Zahara con su Punta de los Alemanes a un lado buscando Tarifa. Los Caños, Zahora y el Palmar buscando Conil ante las puestas de sol aliñadas con humos y mojitos. Vergeles invadidos por el consumo desde los que, con brumas o sin ellas, no se avista la tierra de enfrente. Ese pequeño trecho de océano separa mucho. Pero en Barbate, corazón en el que se desangra el atún rojo durante su diáspora, ese mismo mar te abre las pupilas. ¿Ves aquello? Si lo ves, y lo acatas, es que has logrado saborear la única conserva que nos queda en la Baja Andalucía.

Barbate con una población aproximada de 23.000 hab. y una superficie de 143,36 km2, se compone de varias pedanías, entre las que se encuentran Los Caños de Meca, Zahora y Zahara de los Atunes. Puntos turísticos a destacar dentro del Municipio de Barbate.

Sus modestas casas blancas, de aire colonial, hacen de su villa, una trama urbana de aire marinero, localidad que ha hecho de la pesca del atún un arte, el de la almadraba, una de sus principales razones de ser, y que desde tiempo atrás ya fenicios y romanos practicaban la pesca con este sistema, explotando este recurso y así la riqueza de todo el litoral.

Situado entre Tarifa y Vejer en plena costa Atlántica. Este pueblo ha visto en los últimos años, un crecimiento turístico, principalmente en lugares como Zahara de los Atunes y Caños de Meca.

Sus 25 Km de playas de arenas blancas que se extienden por todo el litoral, dunas, grandes acantilados, playas semivírgenes, además de contar con algunos parajes protegidos, los amantes de la naturaleza encuentran aquí un destino de ensueño. Actividades al aire libre, senderismo, deportes, excursiones marítimas… alternativa a unas vacaciones con la posibilidad de explorar un entorno salvaje y rincones que invitan al descanso. 

 

Uno de los rincones más espectaculares entre las marismas de Barbate y Los Caños de Meca, recorriendo 10 km. de costa, se encuentran majestuosos, los acantilados, colosos de piedra caliza entre el mar y densos bosques de pinos piñoneros que se extienden por todo el Parque Natural de la Breña y marismas de Barbate.

Todo naturaleza, el Parque Natural de la Breña, ofrece diferentes parajes, en los que en sus 5.000 has. que te envuelven con su flora y fauna, destacan hasta cinco ecosistemas distintos, haciendo que el lugar tome vida, entre pinos piñoneros, eucaliptos y numerosas especies de aves (halcón peregrino, lechuza, cernícalo…),ya que es una zona de paso migratorio para muchas de ellas. Un paseo por estos rincones hace de la expedición algo indescriptible. Entre las distintas rutas que ofrece el Parque, se puede visitar la Torre de Meca y la Torre del Tajo, inmersas en la plenitud del Parque Natural de la Breña y sus marismas, se utilizaban en siglos anteriores como vigías de ataques piratas. Y así culminamos con un merecido descanso que nos ofrecen los miradores de los acantilados, contemplando el mar en todo su esplendor.

Las marismas de Barbate, son de un gran valor medioambiental, por donde navegan las barcas pesqueras.

 

                       Zahara de los Atunes, esta pequeña pedanía, que cuenta con unos 2.000 habitantes, desde sus antepasados árabes, (de ahí su nombre), tiene su principal actividad a la pesca del atún, por el famoso arte de la almadraba.

Paraíso perdido, pueblo de pescadores, uno de los rincones más apacibles,  con playas de aguas cristalinas y arena fina, apartadas del mundanal ruido, de aire hippie, y aunque en los últimos tiempos ha visto crecido el número de turistas, sabe conservar su ambiente de total tranquilidad.

Sus playas de gran belleza, han conseguido durante varios años consecutivos la bandera azul de los mares limpios de Europa.

Colonia veraniega, de ella parte la carretera que sube hasta la sierra de Atlanterra, abierta al océano a través de la playa de los Alemanes.

 

 

Los Caños de Meca, lugar mítico que le dio fama en la década de los 80 y 90, era una de las playas más conocidas de la provincia de Cádiz, por su aire desenfadado y hipiie, hoy en día conserva ese ambiente, aunque se ha abierto a más sectores; destino imprescindible para los amantes del surf, además de la práctica de snorkel, y submarinismo.

Aquí encontramos el Faro de Trafalgar, testigo directo de la batalla que lleva su nombre, en la cual la armada inglesa derrota a la flota franco-española en 1805. Situado sobre las piedras, es uno de los faros más populares de la provincia. Aún hoy en día sigue guiando a los barcos que navegan durante la noche.

Al atardecer se puede disfrutar de las puestas de sol más bonitas y espectaculares.

Destacar la zona de acantilados Los Castillejos, que ofrecen un espectáculo de una magnífica belleza, cortinas de agua dulce entre sus grietas, provenientes del Parque Natural de la Breña y que dan nombre a este lugar, haciendo de estas cascadas un espectáculo.

Barbate, doradas playas donde el reloj se detiene, te dan la bienvenida al paraíso.

Si paseas entre sus calles es perderse en el pasado, adentrarse en su historia, imborrable pasado que perdura en sus Murallas, Torres y Castillos.

Sin lugar a dudas Barbate, es un sitio privilegiado, combinando la playa con la montaña, y así hacer un viaje de lo más completo e inolvidable